El tipo de insultos que reciben las más de quinientas personas mencionadas en “Ese imbécil llamado Sartre”, da ciertas respuestas sobre el grado de pensamiento salvaje y de táctica revolucionaria defendidas por los situacionistas, auténticos expertos en el arte del insulto. Pero también nos habla de la época en que su discurso se desarrolló y alcanzó un inusitado eco, así como de su radical rechazo hacia la derecha, pero también hacia las filas del mismo izquierdismo.
“En conjunto, los resultados han probado lo fundado de nuestros reproches y el carácter irrecuperable de personas que no han podido mantenerse entre nosotros. Pocos de ellos, pero alguno al fin y al cabo, han acabado uniéndose a la Iglesia o a las tropas coloniales. A los demás les ha bastado la intelectualidad. Envejecen.” (Michèle Bernstein, I.S. #1)

