Una entrevista con David Antona

“A veces, sin que haya afectado a mi salud mental, he llegado a tomarme por Javier Montesinos, el héroe de mi novela. He buscado la felicidad como él; la he rechazado como él; y la he buscado de nuevo como él”. Hemos querido someter al autor de esta novela al juego de las preguntas y de las respuestas. David nos contestó lo que sigue a continuación...

Miércoles 5 de septiembre de 2012, por la felguera

Una entrevista con David Antona, autor de nuestro último libro "La balada del metro sin puertas" (La Felguera Editores, Colección "Narrativas del Desorden")

“A veces, sin que haya afectado a mi salud mental, he llegado a tomarme por Javier Montesinos, el héroe de mi novela. He buscado la felicidad como él; la he rechazado como él; y la he buscado de nuevo como él”.

Hemos querido someter al autor de esta novela al juego de las preguntas y de las respuestas. David nos contestó lo que sigue a continuación:

1) - NOS HAN CONTADO QUE TUVO QUE LLEGAR AL "FIN DEL MUNDO" PARA QUE ESTA NOVELA VAYA A VER LA LUZ ¿ES CIERTO?

No hay que olvidar que un libro, antes de llegar a las manos del lector, debe pasar por una serie de vicisitudes, de manipulaciones y de rectificaciones que, de alguna manera, constituyen en sí otra historia, a la vez próxima y distinta de la que había imaginado y pergeñado el autor.

Yo nunca hubiera pensado que la condición "sine qua non" para que esta novela "viera la luz" fuese la de vivir y de ver de cerca el "Fin del Mundo", esa predicción que ya estaba inscrita en las tabletas caldeas y que hoy aparece de nuevo en los informes de los científicos alarmados por el deterioro de nuestro planeta.

Mis amigos editores me convencieron de que ese Final estaba próximo, casi al alcance de la mano y que, de cara a la publicación del libro, debíamos vivirlo juntos, fraternalmente unidos. Esa era, según ellos, la condición inexcusable para que el libro se publicase urgentemente, antes de que se produjera lo que ellos, serenamente, calificaban de "Gran Catástrofe en Ciernes".

El lector curioso que hojee el libro antes de abalanzarse sobre el texto de la novela, descubrirá como cumplieron su promesa: cogiéndome de la mano, llevándome primero en Metro y luego a pie hasta "El Fin del Mundo", y publicando finalmente la Balada.

2) - ¿CUANTO HAY DE BIOGRAFIA EN "LA BALADA DEL METRO SIN PUERTAS"?

No más - salvando las distancias, claro - que en "HOMBRE JOVEN A LA AVENTURA", de Dos Passos, "EN LA CARRETERA", de Kerouac, o en el mismo "QUIJOTE", de Cervantes. Toda obra nacida de la mente, la experiencia, las ensoñaciones o las fantasmagorías de un escritor es, forzosamente, autobiográfica. Hasta los libros de ciencia-ficción lo son.

Desde que el escritor desenvaina la pluma hasta que pone un punto final a su obra, no hace más que obedecer a los dictados de su pensamiento, fruto de sus vivencias, presentes o antiguas, reales o inventadas. Yo no podría decir, a ciencia cierta, si - como Javier Montesinos - he pisado, muerto de frío, la nieve de una ciudad alemana; si me he enamorado, como en las mejores novelas de denuncia social, de la secretaria del jefe de personal de un fabricante de automóviles; si he jugado al fútbol en el patio de la cárcel de Carabanchel; y si he compartido mi último bocadillo con un trovador americano en las entrañas del metro parisino.

A veces, sin que haya afectado a mi salud mental, he llegado a tomarme por Javier Montesinos, el héroe de mi novela. He buscado la felicidad como él; la he rechazado como él; y la he buscado de nuevo como él. Todos tenemos algo de Javier Montesinos. Lean el libro y lo comprobarán.

3) - EL PROLOGO FUE ESCRITO POR OCTAVIO ALBEROLA, CON QUIEN MANTIENE UNA MUY BUENA AMISTAD ¿VE USTED ADMISIBLE LA EXPRESION "AMISTAD PARTISANA"?

Con Octavio Alberola mantengo, desde nuestra alejada y nunca olvidada militancia en las Juventudes Libertarias, una irónica, entrañable, y competitiva amistad. A los dos nos vienen de perlas, tanto o más que nuestras coincidencias y nuestros acuerdos, nuestras diferencias y nuestros desacuerdos. No solo hacen que nuestra amistad perdure y se mantenga en el tiempo, sino que, además fortalecen y revitalizan nuestras neuronas, nos hacen sentirnos vivos y hasta por momentos jóvenes.

4) - ¿COMO SERIA EL PROTAGONISTA EN EL MUNDO DE HOY?

El mundo de hoy no ha cambiado tanto desde que Javier Montesinos decidió interrumpir su "pasión deambulatoria" (término empleado por Azorín para designar el afán insaciable de Pío Baroja por acumular aventuras, encuentros, descubrimientos de países y de paisajes). Los jóvenes de mi época, influidos por la literatura, también "ambulatoria", de los grandes escritores norteamericanos (Hemingway, Dos Passos, Steinbeck, entre otros) y oprimidos por la rácana y asfixiante realidad de nuestro país, empezamos a soñar con pisar otros senderos distintos de los trillados y opresivos de la dictadura. Y echamos a volar. Unas veces por iniciativa propia y otras siguiendo los pasos de nuestros padres, combinando el sabor nuevo de la libertad con el sabor amargo del destierro y del exilio.

La juventud actual empieza de nuevo a sentir esa llamada. Adormecida un tiempo por la ramplonería y los espejismos de la sociedad de consumo, intenta lanzarse de nuevo por los caminos sin dueño. Los caminos de la lucha social y de la realización personal.

5) - Y AHORA QUE PIENSO... ¿PORQUÉ LA BALADA? ¿NO SON ESTOS TIEMPOS, JUSTAMENTE, LO CONTRARIO A UNA BALADA?

Yo creo que no. Creo que se avecinan, que están transcurriendo ya, tiempos de Balada, que estamos prácticamente sumidos en ellos. Aunque nos falte un poco de tiempo y de perspectiva para apreciar lo sucedido en estos últimos tiempos, trás años de parálisis debidos a la hegemonía asfixiante del capital y también al "desencanto" (palabra fatal) que condujo a muchos luchadores, como a Javier Montesinos, a sepultarse, en su vida personal y en sus catacumbas.

Volviendo al término de "Balada" en sus dos acepciones. "Balada" en castellano y "balade" en francés: canto, elegía, poema, relato o romance… Y en francés, "Ballade" con dos "eles" (la acción del libro transcurre en gran parte en el país vecino): paseo, búsqueda, devaneo, errabundez.

No olvidemos, sin entrar en detalles y ahondando en nuestra propia experiencia, las últimas y sonadas "Baladas" o "Ballades": la aparición en la década de los 90 de las "Marchas europeas contra el paro y la precariedad"; los saltos, por encima de las fronteras, de los jóvenes activistas del movimiento contra la globalización capitalista. Y, más cerca de nosotros, a la juventud impulsora del movimiento del 15M, que irrumpió inesperadamente en las plazas y las calles de nuestro país.

6) - ME HAN DICHO QUE ESPERAN A SU PUBLICACION UN BUEN NUMERO DE POEMAS Y OTRAS BALADAS. ¿ES CIERTO?

Todos los que escribimos, nos movemos entre dos polos contradictorios. El del deseo de publicar y de alcanzar un público de lectores más amplio que el de la docena de amigos, familiares y confidentes. Y el de seguir disfrutando, sin avergonzarse, del estatuto de escritor maldito e incomprendido.

Escribir prosa o poesía, mancha y cansa, pero sirve también para evadirse y hasta para curar heridas. Leer poesía o escribirla, era - allá por los años 50 y 60 - el medio de expresión preferido por los jóvenes para expresar su rabia y sus ansias de libertad. Yo fui uno de ellos. Más tarde seguí escribiendo algún que otro poema, a salto de mata y a trompicones. Algunos regulares, otros malos, y otros aceptables y casi buenos. Los últimos, unos "haikus" castellano-leoneses que quizás merezcan, junto con otros poemas sueltos, ser publicados por esta joven y dinámica editorial.

SPIP | Aviso Legal | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0